El Sisimite o Duende
Es una variante de El Sombrerón de la
región central. Los mayores lo describen como un hombre de baja estatura, que
siempre lleva puesto un enorme sombrero, similar al que usan los charros
mexicanos. Gusta de visitar por las noches los lugares en donde hay ganado
caballar y por lo general siempre escoge los mejores ejemplares. Les trenza las
crines para que le sirva de estribos y luego los cabalga. Luego de montarlos se
pone a correrlos en los potreros y los corrales y cuando es sorprendido suelta
una risa chillona y burlesca y desaparece. Se alimenta de ceniza y tiene los
pies para atrás, seduce a las mujeres bonitas de la región que tengan el pelo
largo para trenzarlo, si ellas acceden a su deseo él las posee haciéndolas sus
esclavas, y si no le son fieles les araña la cara y las golpea. La única manera
de dejarlo ir es pedirle que acarree agua en una red, y si él no puede hacerlo,
él mismo se ve en la obligación de retirarse. Refieren que en La Cantiada
también se le conoce al sombrerón con el sobrenombre de “mero colochudo”, pero
los entrevistados no supieron explicar porque se le dice de esa manera.
En la República de El Salvador, se suele
conocer con el nombre de Sipitio al
Sombrerón. La tradición oral lo presenta
como hijo de la Siguanaba con el diablo.
Debido a la cercanía de ese país con el
municipio de Asunción Mita, no es de
extrañarse que acá también se le conozca
con el referido nombre. Un ejemplo de ello se encuentra en lo narrado por un
niño en la aldea San Joaquín:
“Había una vez un hombre que le llamaban
el Sipitio, salía por las noches y asustaba a la gente y era muy pequeño, se
decía que era hijo de la Siguanaba y el diablo, era muy malo la gente al verlo
salía corriendo de miedo. Era un espíritu muy malo y era muy pequeño y usaba un
sombrero muy grande”.
Resumen: El Sipitio, una variante de El Sombrerón, es descrito como un hombre de baja estatura con un enorme sombrero de charro. Gusta de visitar lugares con ganado caballar, monta los caballos tras trenzarles las crines, y se alimenta de ceniza. Seduce a mujeres con cabello largo para trenzarlo, haciéndolas esclavas si acceden y atacándolas si no. En El Salvador, se le asocia con la Siguanaba y el diablo. Su presencia causa miedo y se dice que su única debilidad es acarrear agua en una red.
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