La Llorona
Dentro de las tradiciones orales mitecas
no podía faltar este personaje, uno de los más importantes dentro de la
oralidad guatemalteca. Aunque como es de suponerse acá aparece con algunos
rasgos distintos a los de otras regiones del país.
Se cuenta que la Llorona era una mujer muy
bella, joven, casada y de noble familia. Su esposo constantemente se mantenía
atendiendo negocios en el interior del país. Con el paso del tiempo la bella
dama se enamoró de un forastero y de esos amoríos nació un niño. Cuado se
acercó el tiempo en el cual el marido regresaría, la mujer desesperada por la
presencia del niño, decidió deshacerse de él. Se dice que lo ahogó en uno de
los ríos de la región. Pero con el tiempo, llena de remordimientos por lo que
hizo enloqueció y su alma se perdió en el tiempo buscando a su hijo muerto,
repitiendo la frase ¡hay mi hijo!.
“Cuentan que la Llorona llora por su hijo
y que pasa a las meritas doce de la
noche, en la aldea San Joaquín por un
callejón salía la Llorona, las personas
salían a ver si estaba allí pero no
miraban nada, cuando lloraba lejos estaba
cerca y cuando lloraba cerca esta lejos;
por eso la gente se asustaba mucho por
eso sale en un callejón oscuro”

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