Sihuahet era
una hermosa mujer.
De
la cual todos los indios y principalmente los caciques se habían enamorado. Cuando
Sihuahet cumplió alrededor de dieciocho años, un emisario del cacique de mayor
jerarquía de la región, se dirigió a ella indicándole que había sido elegida
para ser esposa de su jefe. Sihuahet rehusó aceptarlo porque su corazón le
pertenecía a otro hombre, además el cacique en cuestión era cuarenta años mayor
que ella. Al saber aquel poderoso hombre la decisión de Sihuahet, decidió
vengarse y envió a uno de sus guerreros a darle muerte al joven enamorado de Sihuahet
y a ella la mantuvo cautiva en una cueva hasta que un shaman por medio de un
hechizo maligno la convirtió en una mujer fea y despreciable. Su cara fue
deformada, sus pechos crecieron hasta rozar sus pies y aquella piel tersa y
hermosa se había arrugado casi por completo. Desde ese entonces ella se pasea
angustiosa por la orilla de los ríos y las quebradas, intentando volver a ver
al joven que tanto amo y arrastrando sus pechos en las piedras. Otra versión
cuenta que fue su propia vanidad la que le convirtió de Sihuahet (mujer bella)
a Siguanaba (mujer horrenda). Incluso existe una tercera versión que hace
alusión a las torturas y prisión que sufrió aquella desventurada joven por
parte del tirano que nunca pudo obtener su amor.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario