LA LEYENDA QUE DA NOMBRE A LA CUEVA DE
ANDÁ MIRÁ
Cuentan
los ancianos que un noble varón se regocijaba bañándose en las aguas termales y
azufradas de la cueva. En una de sus visitas divisó a una dama de belleza sin
igual que opacaba hasta el sol con su brillo y con atavíos de princesa. La
princesa coqueteaba con él desde la lejanía.
El
varón comenzó a relatar su encuentro presumiendo sobre cómo coqueteaba con él
la hermosa dama. Como muy pocos creían su relato él les decía: "Es ahí en
la cueva, si no me crees, andá mirá".

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